Desarrollo no convencional: Una oportunidad histórica para Mendoza.

La implementación del denominado proceso no convencional de extracción de hidrocarburos es una oportunidad histórica para Mendoza. Se trata nada más, ni nada menos, que la posibilidad de reindustrializar nuestra provincia.

Durante años la actividad petrolera ha constituido la base de nuestro desarrollo y progreso. Hoy representa casi el 20% de nuestra economía, con una participación por arriba de la actividad industrial o agropecuaria. La gran familia petrolera la constituyen los más de 11.000 puestos de trabajo directos con remuneraciones por encima de la media provincial. En este sentido Mendoza no sólo es conocida por su capital geológico sino también por su capital humano, destacado por su capacidad técnica y operatividad.

Nuestra provincia genera el 15% de la producción nacional de petróleo, con menor participación en el mercado del gas llegando sólo al 5 % de su potencial. Dos cuencas hidrocarburíferas marcan la actividad regional. La Cuyana, en la zona norte, la más antigua con pozos maduros, con bajos rendimientos y en un proceso importante de declinación en la producción, mientras que la zona sur, denominada Cuenca Neuquina, es donde se asienta la actividad principal actualmente y en donde extiende su geografía la formación Vaca Muerta y otras de similares características.

Esta formación geológica de shale oil y shale gas abarca mayormente la provincia de Neuquén, y en menor extensión, Río Negro, La Pampa y Mendoza, en la zona de Malargüe.

Tiene un enorme potencial para la obtención de gas y cuenta con importantísimos recursos de petróleo lo que permitiría multiplicar varias veces las actuales reservas de nuestra provincia.

Actualmente los recursos no convencionales contribuyen de manera significativa a satisfacer la demanda de hidrocarburos en el mundo. Argentina está comenzando a transitar este camino que le permitirá resolver sus necesidades energéticas y recuperar el autoabastecimiento.

Y aquí aparece el debate sobre la aplicación de las tecnologías de extracción. El petróleo no es convencional o no convencional porque sea diferente. Es no convencional, porque la roca reservorio que lo contiene son arcillas que poseen excelente porosidad para alojar el hidrocarburo, pero esos poros no están conectados entre sí lo que hace que el petróleo no pueda fluir.

A partir de estos datos es que cobra vital importancia la implementación de normas que brinden un marco regulatorio necesario con certezas respeto del procedimiento a seguir de tal manera que, tanto el Estado, los inversores, y principalmente los habitantes de una región, encuentren el adecuado resguardo a sus legítimos intereses.

El proceso de estimulación hidráulica no es nuevo en la industria hidrocarburífera. Ha sido de gran ayuda para aumentar la producción de petróleo convencional en aquellas rocas reservorios de poca permeabilidad como es el caso de nuestro departamento de Malargüe. De lo que se trata en esta oportunidad es la diferencia en el tipo de roca a intervenir por lo que es necesario crear las condiciones para que fluya el petróleo y pueda ser extraído.

La utilización de esta tecnología ha provocado algunos cuestionamientos en países con reservorios muy someros (entre 200 y 300 mts de profundidad, entremezclados con capas de agua dulce) lo que no es el caso de Argentina donde los no convencionales, con posibilidades de explotación, están muy por debajo de los 1500 mts, donde no existe ninguna posibilidad de encontrar capas de agua dulce. Esto lo hace muy diferente por lo que se viabiliza el objetivo del aseguramiento del suministro energético, con un sistema bajo en emisión de carbono,  garantizando la protección adecuada del medio ambiente y creando un desarrollo en nuestra provincia con inversiones y trabajo genuino.

En la actualidad, toda la actividad hidrocarburífera, incluyendo las operaciones de estimulación hidráulica, se realizan bajo estrictos estándares ambientales, constituyendo una de las actividades más reguladas y seguras. Son las propias empresas las interesadas en que esto sea así.

Frente a la preocupación por los consumos de agua estos representan porcentajes muy modestos comparados con los utilizados para otros usos, por ejemplo el agrícola.

Los acuíferos son atravesados mientras el pozo es perforado manteniéndose aislados por cañerías de acero y cementado contra la pared del pozo. Esto asegura que durante la operación de la fractura hidráulica el fluido nunca pueda entrar en contacto con los acuíferos.

Camespe ha analizado con detenimiento la norma propuesta por la Secretaría de Ambiente del Gobierno de Mendoza.

Sin precedentes a nivel nacional ni provincial la entendemos que el procedimiento propuesto es perfectible a partir de la experiencia que genere su aplicación. Es indispensable valorar la importancia de crear marcos normativos que brinden seguridad y previsibilidad. La implementación de normas de control, en particular ambiental, contribuye a la generación de ese marco de seguridad.

Para entender el enorme interés existente hay que considerar la falta de confianza que hasta hace poco sentían las empresas tanto nacionales como extranjeras para invertir a la Argentina. Estamos en un proceso de cambio y eso se verifica en un mayor interés por participar precisamente en el desarrollo no convencional. Las manifestaciones de interés expresadas por varias empresas con motivo de la próxima ronda licitatoria así lo demuestran.

El declino de la producción local, producto de la vejez de los campos y el cúmulo de desaciertos políticos de años anteriores, tiene frente al método no convencional una nueva oportunidad.

Hay razones para avizorar con optimismo el desarrollo de Vaca Muerta en Mendoza, pero hay que pensarlo con seriedad y con una visión de política de estado provincial. La implementación de un decreto que regule el proceso para la aprobación y control de cualquier proyecto es un paso importante. Se deberá acompañar con las necesarias e impostergables obras de infraestructura, en especial caminos, y la construcción del Parque Industrial Pata Mora.

El desarrollo de los recursos de gas y petróleo no convencional alarga sustancialmente el horizonte productivo de estos recursos en provincias como la nuestra, por lo que ésta se presenta como una gran oportunidad para continuar con el desarrollo petrolero base del progreso de nuestra sociedad.
Sólo el 4 % del territorio de Mendoza está destinado a actividad productiva. El resto es desierto y montañas. Por su condición natural Mendoza no puede cultivar soja ni trigo o hacer ganadería de escala.
Está en los recursos petroleros y mineros esta gran oportunidad.